Orlando: Prayer is Not Enough

by Bishops of the NY Diocese

Dio NYThe Diocese of New York
June 13, 2016

Dear Brothers and Sisters,

Yesterday saw one of the worst mass shootings in recent American history, when a lone gunman killed and wounded more than a hundred people at a nightclub in Orlando, Florida. The shock and horror of this assault has covered our nation in mourning. Yet this was actually the 15th mass shooting in America so far in June, and the 133rd in 2016. Almost as horrifying as the killings themselves is the regularity with which we awaken to such reports, and the numbing of our sensibilities promoted by that regularity. We worry as well at the language of division and distrust, of racism and homophobia and Islamophobia, and of the demonizing of the stranger at the gate, which has characterized the rhetoric of some in the current election season. It seems that something essential to our common life is slipping away; that some essential thread of the fabric of our country is unravelling.

The shooter in Orlando has claimed a loyalty to ISIS and international terrorism, and the investigations to come will take place in that light. But we must not lose sight of the fact that his targeting of a nightclub frequented by members of the LGBT community was deliberate, and was a direct attack on that community. This violent expression of homophobic violence will certainly be and should be characterized as a hate crime, and comes also in the week in which we remember the shooting of nine African American men and women at Emmanuel AME Church in Charleston twelve months ago. Too often we see the escalating patterns of violence target those who have been historically marginalized in America. The Black Lives Matter movement has challenged our country over the lack of consequence and regard when people of color are killed or murdered, and today in our sorrow we say with the same conviction that LGBT Lives Matter, and remember the long record of violence against members of that community. Too often we are called to mind of the deeper currents in American life and history which have dehumanized and devalued our own brothers and sisters. To those who knew and loved the victims of this weekend’s violence, to the LGBT community in New York and around our country, and to a nation in mourning, we extend our deepest condolences and care, and our commitment to justice and equality, and to the right of all people to live in safety and peace.

President Obama has asked today what kind of country we want to be. That is a good question. In the wake of these shootings in Orlando, we your bishops made our parish visitations yesterday. As we prepared to receive candidates for confirmation, we again led the people of our churches in the renewal of our Baptismal Covenant. We renounced the evil powers of this world which corrupt and destroy the people of God. We committed again to strive for justice and peace, and to respect the dignity of every human being. Against the background of such violence, these vows and promises carry a special poignancy, but they are in fact where the Christian life begins. It is where we declare the kind of men and women we will be, and the kind of community we intend to create and shape. It is a central tenet of our faith that people bound by such vows, accepting and embracing our redemption in Jesus, rising with Jesus into new life, may be salt and leaven and light for a suffering world in desperate need of godly transformation.

We commend the victims of the shootings in Orlando to your prayers and the prayers of your parish. But prayer alone is not enough. Now is the time to reach out in grace and power, and in brotherhood and sisterhood with the larger community of which our churches are a part. Let the Muslim congregations and people around you know that you refuse to characterize their whole community and people by the actions of this man. Let the LGBT community around you, and especially the great number of gay and lesbian people in our pews, know that they are beloved members of our community, and today we mourn with them the loss of their many friends, loved by us and by God. And we ask all Christian people in the Diocese of New York to re-embrace the risen life to which you have been called, to join with one another to build true inclusive community in our churches and bear witness to that before the world, to be repairers of the breach, to trust God and God’s Kingdom Come, to never forget to love neighbor and enemy, to be advocates and servants of justice for all people, and to be ever in the things you do and the things you say witnesses to the love of God for all people, witnesses to the life and love of the Prince of Peace. And as always we remain

Yours,

The Right Reverend Andrew M.L. Dietsche
Bishop of New York

The Right Reverend Allen K. Shin
Bishop Suffragan

The Right Reverend Mary D. Glasspool
Bishop Assistant

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Los Obispos sobre Orlando: “La Oración no es Suficiente”

13 de Junio de 2016

Amados Hermanos y Hermanas,

Ayer tuvo lugar uno de los peores tiroteos masivos en la historia reciente de los Estados Unidos, cuando un hombre armado mató e hirió a más de un centenar de personas en un club nocturno en Orlando, Florida. La conmoción y el horror de este asalto han cubierto nuestra nación de luto. Sin embargo, éste es en realidad el tiroteo masivo número 15 en los Estados Unidos en lo que va de junio, y el 133 en el año 2016. Casi tan horripilante como las matanzas mismas es la regularidad con la que nos despertamos a tales informes, y el embotamiento de nuestras sensibilidades ocasionado por esa regularidad.

Nos preocupa también el lenguaje de la división y la desconfianza, del racismo y la homofobia y la Islam- fobia y de la demonización del forastero en la puerta, que ha caracterizado a la retórica de algunos en el actual período de elecciones. Parece que algo esencial para nuestra vida en común se está escapando, que parte del hilo esencial del tejido de nuestro país se está destruyendo.

El hombre que disparó en Orlando ha declarado lealtad a ISIS y al terrorismo internacional, y las investigaciones por venir tendrán lugar a la luz de esto. Pero, no hay que perder de vista el hecho de que deliberadamente eligió como blanco a un club nocturno frecuentado por miembros de la comunidad LGBT y fue un ataque directo a esa comunidad. Esta expresión violenta de la violencia homofóbica sin duda será y debe ser caracterizado como un crimen de odio, y ocurre también en la semana en que recordamos el tiroteo de nueve hombres y mujeres afroamericanos en la Iglesia Emmanuel AME en Charleston hace doce meses atrás. Con demasiada frecuencia vemos los patrones de la escalada de la violencia que eligen como blancos a aquellos que han sido marginados históricamente en América.

El movimiento Las Vidas Negras Importan ha desafiado a nuestro país por la falta de consecuencia y sentido cuando las personas de color son muertos o asesinados, y hoy día en nuestro dolor decimos con la misma convicción de que las Vidas LGBT Importan, y recordamos el largo historial de violencia contra los miembros de esa comunidad.
Con demasiada frecuencia se nos llama a ocuparnos de las corrientes más profundas en la vida americana y la historia que han deshumanizado y devaluado a nuestros propios hermanos y hermanas.

A quienes conocían y amaban a las víctimas de la violencia de este fin de semana, a la comunidad LGBT en Nueva York y en todo nuestro país, y a una nación de luto, extendemos nuestras condolencias más profundas y nuestra preocupación, y nuestro compromiso con la justicia y la igualdad, y el derecho de todas las personas a vivir en condiciones de seguridad y de paz.

El presidente Obama ha preguntado hoy, qué tipo de país que queremos ser. Esa es una buena pregunta.

En la estela de estos tiroteos en Orlando, nosotros, sus obispos hicimos nuestras visitas parroquiales ayer. Mientras nos preparábamos para recibir candidatos para la confirmación, otra vez condujimos a la gente de nuestras iglesias en la renovación de nuestro Pacto Bautismal. Renunciamos a los poderes malignos de este mundo que corrompen y destruyen al pueblo de Dios. Nos comprometimos una vez más a luchar por la justicia y la paz, y por el respeto a la dignidad de cada ser humano

En el contexto de este tipo de violencia, estos votos y promesas tienen una intensidad especial, pero son, de hecho, donde comienza la vida cristiana. Es donde declaramos la clase de hombres y mujeres que seremos, y el tipo de comunidad que queremos crear y formar.

Un principio central de nuestra fe es que las personas obligadas por tales votos, aceptan y abrazan nuestra redención en Jesús, resucitan con Jesús a una nueva vida, pueden ser sal y fermento y luz para un mundo que sufre una urgente necesidad de la transformación divina.

Encomendamos a las víctimas de los tiroteos en Orlando a sus oraciones y a las oraciones de su parroquia. Pero, la oración por sí sola no es suficiente. Ahora es el momento de llegar en hermandad, gracia y poder a la comunidad más grande de la cual nuestras iglesias forman parte.

Háganle saber a las congregaciones musulmanas y a la gente a su alrededor, que usted se niega a caracterizar a toda su comunidad y a las personas por las acciones de este hombre.

Háganle saber a la comunidad LGBT alrededor suyo, y sobre todo al gran número de personas homosexuales y lesbianas en nuestros bancos de las iglesias, que son amados miembros de nuestra comunidad, y hoy lloramos con ellos la pérdida de sus muchos amigos, amados por nosotros y por Dios.

Y les pedimos a todos los cristianos de la Diócesis de Nueva York que vuelvan a abrazar la vida resucitada a la que han sido llamados, a unirse entre sí para construir una verdadera comunidad inclusiva en nuestras iglesias y den testimonio de esto ante el mundo, a ser reparadores de la brecha, a confiar en Dios y en el Venidero Reino de Dios, nunca olvidar amar al vecino y al enemigo, para ser defensores y servidores de la justicia para todas las personas, y para ser siempre testigos del amor de Dios por todas las personas en las cosas que haces y que dices, ser testigos de la vida y del amor del Príncipe de la Paz.

Y como siempre quedamos de ustedes

Suyos,

El Reverendísimo Obispo Andrew M.L. Dietsche
Obispo de Nueva York

El Reverendísimo Obispo Allen K Shin
Obispo Sufragáneo

La Reverendísima Obispa Mary D Glasspool
Obispo Auxiliar